
Cuando te vi, temí conocerte, pues tus ojos y los mios se hablaban pero nuestros corazones en silencio estaban.
Cuando te conocí, temí quererte, pues tu sonrisa seria mi vida y recordarte mi despertar.
Cuando te quise, temí perderte, pues mi primer suspiro de amor mato a mi razón.
Ahora que mis lágrimas se roban las estrellas del cielo, que hago para olvidarte, si al intentarlo me olvido del olvido y vuelvo a recordarte.
Pensé en ti, y encontré un pozo sin fondo, pero sus paredes me dieron palabras de fuerza, lágrimas por derramar, derrumbes por detener, sueños por realizar, puertas por abrir y otras para cerrar, y lo mas importante, un futuro para construir.
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