
No temas llorar, tus lágrimas sanaran tu alma, limpiaran tus ojos y podrás ver la salida.
No temas al tomar la mano de tus ángeles, son los únicos que no te juzgan, ni te piden explicaciones, solo quieren mostrarte el camino.
No finjas ser amiga de la soledad si tu alma sabe que tu deseo es dejarla.
No pretendas valentía cuando el miedo se hace dueño de tus actos y pensamientos.
Solo debes mostrar tus heridas, llorar tus penas y gritar tus miedos, con orgullo de tener ángeles que te cuidan y que te quieren sobre todo.
Y aunque ahora no lo entiendas, el amor y la sangre es la fuerza infinita, que construye puentes, entrega alas y destruye todas las barreras.
No olvides nunca que a los ángeles se les cuida y protege, ayudan a volar al que pierde sus alas, el que cuando las encuentre recuperara su luz celestial y estará preparado para ayudar a uno de sus ángeles...
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